Luna Ortigoza, exdirectora de Género, es intensamente buscada tras el hallazgo de medio kilo de cocaína en su vivienda. En una tensa sesión de interpelación, el secretario de Seguridad defendió la gestión municipal pero se desmarcó del intendente Lucas Ghi. El sabbatellismo votó con la oposición y dinamitó la interna del PJ de cara a 2027.
Por Redacción Página Abierta
Publicado en paginaabierta.com.ar
MORÓN.— El municipio de Morón atraviesa su crisis institucional y política más profunda en años. Lo que comenzó como una causa judicial por narcotráfico derivó en las últimas horas en una escandalosa sesión de interpelación en el Honorable Concejo Deliberante (HCD), exponiendo una feroz fractura expuesta en el seno del peronismo gobernante. El foco del conflicto combina redes de narcomenudeo, acusaciones cruzadas de traición y la disputa abierta por el control territorial del distrito.
La funcionaria prófuga y el búnker de Castelar
El detonante de la tormenta fue Luna Suyai Ortigoza, quien hasta fines de mayo se desempeñaba como directora del Centro Territorial Integral de Políticas de Género y Diversidad del municipio. Tras una investigación originada por denuncias anónimas, la Policía Federal Argentina allanó su domicilio en la localidad de Castelar.
En la propiedad —que según los investigadores presentaba características típicas de un búnker, con rejas reforzadas y alambre electrificado— las fuerzas de seguridad secuestraron 509 gramos de cocaína en forma de ladrillo, balanzas de precisión y elementos de corte. Ortigoza logró escapar antes del arribo policial, presuntamente alertada sobre el operativo, y actualmente permanece prófuga de la justicia junto a su pareja, Ángel Daniel Paz, bajo la acusación de liderar una red de tráfico y venta de estupefacientes.
Interpelación sin el intendente y con desmarques políticos
Ante la gravedad de los hechos, el HCD aprobó una interpelación de urgencia. Sin embargo, el intendente Lucas Ghi optó por no asistir al recinto y envió en su representación al secretario de Seguridad Ciudadana, Damián Cardoso, para responder las preguntas de los legisladores.
Durante las más de cuatro horas que duró la sesión, Cardoso calificó el accionar de la exdirectora como «detestable» y defendió la celeridad del Ejecutivo para desvincularla apenas se conoció el caso. No obstante, el secretario —vinculado políticamente a sectores de centroderecha— sorprendió a los propios concejales del oficialismo al marcar claras contradicciones con la línea del intendente. Cardoso elogió explícitamente los modelos de seguridad aplicados en distritos opositores como San Miguel o Tres de Febrero, lo que en los pasillos del Concejo fue interpretado unánimemente como una estrategia para «soltarle la mano» a la conducción de Ghi.
Para sumar presión, la oposición recordó en el recinto otro escándalo penal reciente dentro del gabinete: la detención en febrero de Karen Yael Cufré, una exempleada del centro de monitoreo municipal acusada de integrar una banda de extorsiones virtuales que derivó en el suicidio de un soldado en la quinta de Olivos.
La interna del PJ: Kicillof vs. Cristina Kirchner en el barro local
El escándalo de la «narcofuncionaria» terminó por dinamitar la frágil convivencia del peronismo en Morón. La aprobación de la interpelación fue posible gracias a que el bloque de Nuevo Encuentro, liderado a nivel local por el concejal Diego Spina, votó de manera unificada junto a Juntos por el Cambio y La Libertad Avanza contra su propio intendente.
Esta jugada expone la feroz interna nacional reflejada en el territorio. El intendente Lucas Ghi está alineado políticamente con el gobernador Axel Kicillof, mientras que su exjefe político y antecesor, Martín Sabbatella, responde directamente a Cristina Fernández de Kirchner. Sabbatella aspira a regresar a la intendencia en 2027 y acusa al kicillofismo de haber «loteado» las áreas de gestión y haber desplazado de mala manera a los cuadros históricos de Nuevo Encuentro de la Secretaría de Género para designar, entre otros, a la hoy prófuga Ortigoza.
Por su parte, desde el entorno de Ghi denuncian la existencia de una «asociación política» entre el sabbatellismo y la oposición de derecha para desestabilizar la intendencia y forzar una salida anticipada, transformando el caso judicial en una guerra de facciones sin cuartel en el oeste del conurbano.