Sigue en picada libre la economía. Caen los bonos y aumenta el riesgo país.

El indicador que elabora el JP Morgan trepó con fuerza este lunes y cerró en los 676 puntos básicos, lo que representa una subida del 4,2% en una sola jornada. Con este nuevo salto, el índice acumuló un incremento del 11,2% en lo que va de octubre y encendió las alarmas en el plano financiero, posicionándose en el valor más elevado de los últimos doce meses.

La escalada del termómetro financiero coincidió con un lunes negro para los activos argentinos. Los bonos soberanos en dólares sufrieron caídas generalizadas en Wall Street, liderados por el Global 2046 y el Global 2041. En sintonía, las acciones de empresas locales que cotizan en Nueva York (ADRs) registraron fuertes retrocesos, encabezados por Edenor (-3,4%), YPF (-2,2%), Telecom y las principales entidades bancarias.

Este comportamiento contradice los recientes discursos oficiales del presidente Javier Milei, quien días atrás aseguró ante inversores en Estados Unidos que el riesgo país «sigue cayendo día a día» y proyectó que perforaría las 100 unidades el año próximo. La realidad de las pizarras muestra una trayectoria opuesta que aleja la posibilidad de que la Argentina regrese en el corto plazo a los mercados internacionales de crédito a tasas razonables.

Las causas detrás del repunte: factores locales e internacionales

Los analistas económicos coinciden en que la subida del riesgo país responde a un combo de incertidumbres domésticas y presiones del frente externo:

  • El «ruido» electoral y la incertidumbre política: A un año de los comicios legislativos y presidenciales, el componente político empezó a jugar con fuerza en las decisiones de los inversores. El estancamiento del oficialismo en las encuestas, sumado a los movimientos y el armado de las principales figuras de la oposición, reavivó los temores del mercado sobre la continuidad de las reformas económicas actuales.
  • Menor ritmo de acumulación de reservas: Aunque el Banco Central de la República Argentina (BCRA) aceleró compras de divisas en jornadas recientes, el ritmo general del segundo semestre muestra una desaceleración en comparación con los primeros meses del año. Esto genera dudas sobre la capacidad del Gobierno para hacer frente a los abultados compromisos de deuda previstos para el programa financiero 2027 sin acceso fluido al mercado.
  • Una economía real que no despega: La debilidad en los indicadores de actividad económica, salarios y empleo alimenta las dudas sobre la sostenibilidad social del ajuste y el humor social. Los inversores miran con atención si la economía real logrará reaccionar antes de que aumente el desgaste político de la gestión.
  • El adverso contexto internacional: El frente externo se complejizó significativamente. La aceleración de la inflación en los Estados Unidos incrementó los rendimientos de los bonos del Tesoro norteamericano a máximos históricos. Esto eleva el costo de oportunidad a nivel global y castiga con mayor dureza a los mercados emergentes de alta volatilidad, como es el caso argentino.

Mientras el Gobierno nacional insiste en que las variables de fondo como el superávit fiscal y la desinflación siguen firmes, el mercado financiero opera con extrema cautela y exige una prima de riesgo cada vez más alta para mantener los títulos públicos del país.