El INDEC informó la inflación más baja en 14 meses, traccionada por la estabilidad en alimentos. Sin embargo, el fuerte encarecimiento de productos frescos y servicios públicos empujó las canastas de pobreza e indigencia muy por encima del promedio general. Una familia tipo ya necesita más de $1,6 millones para no ser pobre.
Por Redacción Página Abierta
Jueves 10 de septiembre de 2026
El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) dio a conocer este jueves los datos de inflación de agosto de 2026, los cuales arrojaron una variación mensual del 1,7%. La cifra representa un marcado descenso respecto al 2,1% del mes anterior y fue celebrada por el equipo económico oficial como el tercer registro más bajo de la actual gestión. Con este número, la inflación acumulada en los primeros ocho meses del año alcanzó el 21,3%, mientras que la tasa interanual descendió al 33,5%.
A pesar de la desaceleración del índice general, el informe de la Canasta Básica Total (CBT) y la Canasta Básica Alimentaria (CBA) encendió las alarmas sociales. Ambos indicadores treparon un 2,6% en solo un mes, superando por casi un punto al IPC general y exponiendo que los bienes de primera necesidad avanzan a un ritmo mucho más acelerado que el promedio de la economía.
El costo de vida, al límite: los nuevos valores para no ser pobre
De acuerdo con el reporte de valorización de canastas del organismo oficial, el encarecimiento de los alimentos esenciales y los servicios regulados continúa erosionando los ingresos fijos. La evolución de los umbrales de ingresos indispensables para los hogares quedó conformada de la siguiente manera:
- Línea de Pobreza (Canasta Básica Total): Un hogar tipo 2 (compuesto por una pareja de adultos y dos niños en edad escolar) necesitó percibir ingresos mínimos por $1.605.497,35 para no ser considerado pobre. En los últimos doce meses, este indicador acumula un alza del 38,3%.
- Línea de Indigencia (Canasta Básica Alimentaria): Esa misma familia tipo requirió un total de $726.469,38 mensuales exclusivamente para cubrir sus necesidades alimenticias y biológicas básicas. La variación interanual de la CBA llegó al 39,6%, posicionándose más de seis puntos por encima de la inflación generalizada.
Disparidad de rubros: tarifas arriba, indumentaria en baja
Al analizar el desagregado del IPC, el rubro con mayor incremento durante agosto fue Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles con un 2,8%, reflejando el impacto de los ajustes en las tarifas de servicios públicos. Le siguió Educación con un aumento del 2,5%.
Por su parte, el estratégico rubro de Alimentos y bebidas no alcohólicas se alineó con el promedio general en un 1,7%. No obstante, el INDEC aclaró que las subas en las canastas básicas estuvieron traccionadas por incrementos específicos y muy marcados en «Verduras, tubérculos y legumbres», «Frutas», y «Pan y cereales», que golpean con mayor dureza a las familias de menores recursos que destinan casi la totalidad de su presupuesto al mostrador.
En el extremo opuesto, el único sector que experimentó una variación negativa fue Prendas de vestir y calzado, con una deflación del 0,6%, beneficiado por las liquidaciones de stock y promociones por el cierre de la temporada invernal.
La brecha que golpea el consumo
Los datos acumulados desde enero confirman una preocupante tendencia de mediano plazo: mientras el IPC general sumó 21,3% en ocho meses, la canasta de indigencia subió un 23,2% y la de pobreza un 22,7%. Esta persistente brecha ratifica que los productos básicos que determinan la supervivencia diaria de la población están encareciéndose más rápido que el resto de los bienes medidos, planteando un severo desafío para los niveles de consumo y la contención de la vulnerabilidad social en el cierre del año.