Por Redacción Economía | 30 de abril de 2026
El paisaje del casco céntrico de Pilar ha comenzado a transformarse de manera preocupante. Lo que meses atrás eran vitrinas iluminadas y locales gastronómicos concurridos, hoy son persianas bajas y carteles de alquiler. Según advirtió la Sociedad de Comerciantes, Industriales, Propietarios y Afines (SCIPA), la caída del consumo y el aumento de los costos fijos han generado un efecto dominó que ya se siente en las principales arterias de la localidad.
«No hay plata en la calle»: El diagnóstico de los comerciantes
Alfredo Ventura, presidente de SCIPA, graficó la gravedad del escenario tras un relevamiento reciente en la zona céntrica. «Hemos caminado siete cuadras y pudimos ver en ese trayecto más de diez comercios cerrados«, señaló el dirigente. Para la entidad, esta cifra es solo «la punta del iceberg» de una tendencia que se viene profundizando desde el inicio del año.
Los factores que explican esta crisis según los referentes locales incluyen:
- Caída estrepitosa de las ventas: Los consumidores han restringido sus gastos a productos de primera necesidad, afectando severamente a rubros no esenciales y a la gastronomía.
- Costos operativos insostenibles: El impacto de las nuevas tarifas de servicios públicos y el aumento en los cánones de alquiler han asfixiado los márgenes de ganancia.
- Incertidumbre económica: La falta de señales claras de recuperación mantiene a los propietarios en una postura defensiva, optando por el cierre antes que por el endeudamiento.
El sector industrial también sufre el impacto
La crisis no se limita a los pequeños comercios. El Parque Industrial Pilar (PIP), uno de los más grandes de Sudamérica, ha registrado movimientos alarmantes en los últimos meses. A principios de año, la empresa de alimentos balanceados GEPSA cesó sus actividades abruptamente, dejando a más de 80 familias sin sustento mientras el personal se encontraba de vacaciones.
Este caso se suma a un goteo de despidos y suspensiones en otras plantas del predio fabril, donde la baja en la demanda interna ha obligado a readecuar los esquemas de producción.
Pronóstico reservado
Desde la Cámara de Comercio de Pilar advierten que, de no mediar medidas de alivio fiscal o un repunte en el poder adquisitivo de la población, el número de locales con «cortinas bajas» seguirá en aumento. El temor de los comerciantes es que el centro de la ciudad pierda su dinámica histórica, convirtiéndose en una zona de locales desocupados y menor circulación peatonal.