La TV chilena muestra los destrozos que realizan los británicos en el cementerio de Darwin

Un informe de Teletrece reveló cómo los usurpadores sacan y tiran del cenotafio, los recuerdos, ofrendas y placas que familiares y visitantes dejan a los soldados argentinos caídos en 1982. El periodista admitió al aire que son descartadas por considerarse “una ofensa y una provocación” por el simple hecho de llevar la palabra “Malvinas”.

Durante una cobertura emitida por la señal Reportajes Teletrece (T13) en las Islas Malvinas, el enviado especial documentó el accionar degradante que los miembros del enclave colonial ejecutan contra el Cementerio argentino de Darwin: el retiro sistemático de placas, tributos conmemorativos y objetos de devoción dejados por familiares de los combatientes argentinos, los cuales son arrojados fuera del perímetro como material de descarte.

El registro audiovisual exhibió con crudeza lo que ocurre a espaldas de la gran cruz mayor del camposanto. Lejos de la solemnidad y el resguardo humanitario que exige la memoria de los caídos, las tomas expusieron un basural improvisado en el pastizal exterior, donde yacen tiradas placas conmemorativas de pueblos patagónicos, citas familiares, rosarios y cintas votivas.

La confesión al aire: censura sobre la palabra “Malvinas”

El propio periodista de T13, Samuel Rojas, apostado junto al vallado blanco donde yacen las tumbas, relató sin rodeos la justificación esgrimida por la administración isleña para semejante profanación:

“Algunas de las placas que probablemente traen algunos de los visitantes argentinos quedan atrás de la cruz. ¿Por qué? Porque la mayoría tiene consignas relacionadas con el nombre Malvinas, algo que no es aceptado acá; por eso es que son lanzadas acá, porque eso es considerado una ofensa y una provocación acá en Falkland”.

Consultaratlas

Las imágenes captadas en primer plano demostraron el nivel de saña contra los tributos: entre la maleza se identificó con nitidez una placa acrílica colocada recientemente por una emisora radial de Comodoro Rivadavia con la leyenda: “El pueblo de Comodoro Rivadavia a Nuestros Héroes. «Malvinas nos une» – Abril 2026”, arrancada de su sitio original y descartada en el barro. Junto a ella se observan listones rotos, pulseras elásticas y cerámicas partidas.

El cinismo del usurpador: intolerancia hasta con los muertos

La escena sintetiza la raíz ideológica de la ocupación en el Atlántico Sur. Mientras los veteranos y colonos británicos declaraban ante los mismos micrófonos de Teletrece que el presidente Javier Milei debía “dejarlos tranquilos” para que un buque chileno pudiera abaratarles el costo de las frutas y víveres traídos desde el continente, en las colinas de Darwin se encubría la hostilidad cotidiana contra el suelo donde descansan los combatientes argentinos.

No se trata de consignas partidarias ni de actos vandálicos de desconocidos: es una directiva deliberada de la colonia que prohíbe el ejercicio del luto y la memoria histórica a las familias que viajan miles de kilómetros para honrar a sus seres queridos. La sola mención del nombre geográfico indiscutible del archipiélago y la representación cartográfica de las islas argentinas resulta intolerable para quienes sostienen una usurpación ilegítima apoyada en la fuerza militar.

Noticiasde Argentina

El ultraje adquiere una gravedad superior frente al derecho internacional humanitario y a los mandatos de la Cruz Roja Internacional, que garantizan la incolumidad de los cementerios militares y la preservación digna de los recuerdos que acompañan a quienes cayeron en combate.

Las imágenes emitidas por el canal chileno desnudan una realidad que el discurso diplomático británico en Londres y Nueva York suele maquillar: la de una colonia que no tolera la soberanía argentina en los tribunales del mundo, ni en el fondo del mar, ni en la turba de Darwin, y que no tiene el más mínimo decoro ético al momento de profanar la memoria de los soldados que dieron la vida por ella.

Nota publicada por Agenda Malvinas