El folklore recupera su centralidad con el arrollador éxito del festival Sapucay

El evento organizado por La Porteña consolida la vigencia de las raíces nativas en el corazón de la Ciudad de Buenos Aires. Tras dos noches multitudinarias en Palermo, la expectativa se traslada a las jornadas de cierre.

Por Redacción Pagina Abierta

El asfalto porteño vuelve a vibrar al ritmo del bombo legüero. Del 22 al 25 de julio, la Ciudad de Buenos Aires es escenario de la cuarta edición de Sapucay, Grito de Fiesta, el festival que reafirma que el folklore experimenta un renacimiento histórico, conquistando masivamente a las nuevas generaciones sin prejuicios.

Organizado por la comunidad cultural La Porteña, el festival ratifica la tendencia de un movimiento que ya había movilizado a más de 10.000 personas en su recordada cita al aire libre en el Hipódromo de Palermo. En esta oportunidad, la celebración mudó su mística al mítico local Groove, ubicado en Avenida Santa Fe 4389 (Palermo), donde las dos primeras lunas consolidaron una tendencia irreversible: la música de raíz ha tomado por asalto la escena urbana y federal.

Dos noches de pura efervescencia folklórica

La jornada inaugural del miércoles 22 de julio marcó un inicio de alto nivel. Flor Paz aportó su mirada contemporánea respaldada por un notable legado familiar, mientras que Los Tordos defendieron la esencia del cancionero tradicional. El cierre bailable corrió por cuenta de Sele Vera y Los Pampas, una de las agrupaciones más convocantes de la actualidad, que encendió la pista de Palermo.

El jueves 23 mantuvo la intensidad con la juventud de Los Zainos y la jerarquía indiscutida del Dúo Coplanacu. Con cuatro décadas de trayectoria, Julio Paz y Roberto Cantos demostraron por qué sus composiciones forman parte de la identidad cultural nacional. La noche culminó con la propuesta irreverente y la potencia escénica de Los Tabaleros, quienes desataron una celebración colectiva.

El plato fuerte y el cierre de un fogón que crece

La expectativa es máxima para las dos jornadas restantes, donde se conjugarán la mística santiagueña y las voces más queridas de la escena nacional:

  • Viernes 24 de julio: Se vivirá un cruce generacional clave. La ganadora del certamen Mundialito de Artistas, Agustina Mas, compartirá cartel con los norteños Josué Escudero y Pucho González. El momento cumbre llegará con los legendarios Los Manseros Santiagueños, guardianes definitivos de la tradición criolla. [1]
  • Sábado 25 de julio: La noche de clausura presentará el crecimiento de Del Mismo Palo, la vigencia y calidez de Nati Pastorutti, y la sensibilidad de Nahuel Pennisi, uno de los músicos más virtuosos y conmovedores de la música popular argentina actual.

Cada velada cuenta con la conducción especializada del payador oficial de Jesús María, Nicolás Membriani, junto a Néstor Ramello. Además, la continuidad musical tras los shows principales está garantizada por el DJ Tucu Ledesma, extendiendo el baile folklórico hasta la madrugada.

El significado de Sapucay en la cultura nacional

Más allá del éxito comercial y de convocatoria, la consolidación de encuentros como Sapucay representa un hito fundamental para la cultura argentina actual. Históricamente centralizados en los grandes festivales del interior, estos espacios demuestran que Buenos Aires también late al ritmo de la música nativa, desafiando el prejuicio de que el folklore es un género del pasado o exclusivamente rural.

Como bien destacó Julio Paz (Dúo Coplanacu) en diálogo con la prensa, estas citas nativas demuestran que «el folklore también vive en Buenos Aires» y que ha logrado ganarse un lugar definitivo en las playlist de las vidas de miles de jóvenes. Este fenómeno representa un puente intergeneracional donde las nuevas capas de público redescubren la zamba, el gato y la chacarera sin distinciones, transformando el tradicional fogón de campo en una masiva comunión urbana que mantiene viva la memoria y la identidad de nuestro pueblo. [1, 3]