El último informe del CEPA confirma que el ratio de irregularidad trepó al 15,7%. El drama social de «tarjetear» para comer y el estallido de la mora en billeteras virtuales, que ya supera el 33%, marcan la alarmante inviabilidad del modelo de ajuste.
Por Sección Economía de Página Abiertapaginaabierta.com.ar
Lunes, 7 de septiembre de 2026
BUENOS AIRES.— El consumo familiar en la Argentina ya no se sostiene con salarios, sino con pasivos que se vuelven progresivamente impagables. Un crítico relevamiento sectorial del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), publicado bajo la firma de sus equipos técnicos dirigidos por Hernán Letcher, expone una dolorosa realidad: 5.935.719 de ciudadanos registran atrasos graves en el pago de sus deudas. El indicador general de mora acumula una trayectoria ascendente casi ininterrumpida que se aceleró bruscamente en el último tramo de la gestión libertaria.
El informe deshace el relato oficial de estabilización monetaria al demostrar que la recesión y la licuación de los ingresos empujaron a los hogares a un esquema de «sobrevida financiera».
El estallido de las billeteras virtuales
La fisonomía del endeudamiento doméstico mutó severamente. El estudio traza una línea divisoria tajante entre el comportamiento de la banca tradicional y los nuevos ecosistemas digitales:
- Mora en el sistema bancario: El incumplimiento de las familias dentro de los bancos convencionales promedia el 13%. Si bien es elevado, se estabilizó levemente tras quintuplicarse desde el piso de 2,5% registrado a fines de 2024.
- El récord de las Fintech: Fuera de los bancos, la irregularidad crediticia de los Proveedores No Financieros de Crédito (billeteras virtuales y financieras digitales) se disparó al 33,9% a nivel nacional.
Este número excede largamente el récord precedente de mayo de 2020 (27,1%), momento en el cual la actividad interna del país se encontraba completamente paralizada por los aislamientos obligatorios de la pandemia de COVID-19. Las aplicaciones de finanzas digitales parten de requisitos laxos de otorgamiento, pero aplican tasas de interés usureras que multiplican por cuatro la inflación corriente, atrapando velozmente a los sectores desocupados o informales en un laberinto judicial de incobrabilidad.
Tarjetas y préstamos personales: el 73% del problema
El destino de los fondos solicitados ratifica que el endeudamiento dejó de ser una herramienta de progreso para transformarse en una vía de supervivencia elemental. Los préstamos personales y el financiamiento con tarjetas de crédito explican el 73% de la masa total en mora. Los hogares «tarjetean» la compra de supermercado, refinancian saldos abonando únicamente los pagos mínimos y toman microcréditos digitales para cancelar facturas de servicios públicos esenciales como luz y gas.
| Tipo de Instrumento | Mora Octubre 2024 | Mora Mediados 2026 |
|---|---|---|
| Tarjetas de Crédito | 1,6% | 13,1% |
| Préstamos Personales | 3,3% | 15,9% |
| Billeteras Virtuales (Fintech) | 7,3% | 33,9% |
Las desigualdades de la crisis geográfica
El mapa de la vulnerabilidad financiera confeccionado por el CEPA exhibe asimetrías territoriales brutales en términos de porcentajes y concentración demográfica:
- Las provincias más asfixiadas: El podio de la irregularidad relativa lo lidera La Rioja con el 23,5% de su cartera comprometida, seguida de cerca por Santa Cruz (21,7%), Catamarca (21,2%) y San Luis (21%).
- El centro productivo amortiguado: Las menores tasas de morosidad se ubican en La Pampa (8,8%) y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (10,2%), seguidas por Córdoba y Santa Fe, en torno al 13%.
- La trampa nominal de la cantidad: Al evaluar personas físicas afectadas en términos absolutos, la Provincia de Buenos Aires concentra el grueso del drama social con 2.222.026 de deudores irregulares. Bastante más atrás se escalonan Córdoba (501.091) y Santa Fe (412.845).
Los jóvenes, en la primera línea de fuego
Otro vector de profunda preocupación sociodemográfica identificado por el centro de estudios es el sesgo etario de la crisis. Casi 4 de cada 10 jóvenes de entre 18 y 34 años con acceso a financiamiento registran algún grado de mora. Las franjas de 20 a 24 años tocan picos de irregularidad del 33,6%, producto de la altísima precarización laboral y su inmediata familiaridad con plataformas de juego online o aplicaciones Fintech que facilitan dinero a sola firma sin reparar en la capacidad de devolución real del solicitante.
Frente a este escenario de quiebra técnica silenciosa, entidades financieras y plataformas digitales comenzaron a restringir drásticamente la emisión de nuevas líneas crediticias, cerrándole la última canilla de liquidez a millones de familias. El informe concluye con una dura advertencia política: sin una recomposición urgente del salario real frente a las tarifas y la canasta básica, el desborde de la mora crediticia continuará profundizándose, transformando un drama individual y silencioso en una inminente crisis de deudores de escala sistémica.